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Quizás
tenemos que empezar por recordar quién es José Luis Ábalos y
por recordárselo en primer lugar al presidente del gobierno que a
estas alturas ya no debe de recordar ni su nombre. Nosotros te
refrescamos la memoria, presidente. Ábalos fue un ministro de
Transportes que parecía más preocupado de colocar amantes en
empresas públicas que de mantener las infraestructuras ferroviarias,
por ejemplo. Fue el secretario de organización que te ganó
las primarias compartiendo muchas horas de Peugeot contigo, con Koldo
y con Cerdán por las carreteras de España. Fue el portavoz de la
moción de censura que defendía la necesidad de limpiar España de
corrupción y que ahora vive en la cárcel. Y
era el amigo entrañable y el consejero político al que echabas
tanto de menos después de purgarle en 2021 que volviste a meterlo en
las listas en 2023. Bien, pues ese hombre ha tomado la decisión
de entregar su escaño. El primer diputado nacional que entra en
la cárcel siendo diputado ya no es diputado. ¿Y por qué toma
Ábalos esta decisión cuando se ha pasado meses aferrándose al
sueldo y al aforamiento que le concedía el escaño? Pues
aduce que tiene que ver con su estrategia de defensa y con su
proceso judicial, pero quizá concurran también razones de carácter
político, razones que se deducen del contexto parlamentario que
afecta al gobierno del que formó parte, un gobierno en minoría que
viene de palmar la votación de la revalorización de las pensiones y
que ahora lucha desesperadamente por recomponer su mayoría para
intentar aprobar unos presupuestos que le permitan terminar la
legislatura y resucitar electoralmente. Llámame suspicaz, pero yo
huelo aquí el aroma siciliano del chantaje, pero no de Ábalos a
Sánchez, sino al revés, de emisarios del presidente a ese gran
desconocido que un día fue su amigo. Alguien,
quizá, le ha hecho llegar el siguiente mensaje al inquilino de Soto
del Real: "Mira, Jose, tú ya no tienes nada que perder. Te
espera un horizonte judicial muy oscuro y puede ser más oscuro o más
claro en función de que nosotros, el gobierno y la fiscalía,
queramos o no queramos echarte una mano por los viejos tiempos, ya
sabes". "Pero a cambio necesitamos que nos hagas un
favor". "Mira, estamos tratando de reconstruir los
puentes con Junts y con Podemos y a Puigdemont le vamos a ceder las
competencias migratorias para que compita en xenofobia con Aliança
Catalana, el partido de Silvia Orriols, que le pisa los talones a
Junts en las encuestas". "Y a Irene Montero y a Ione
Belarra les acabamos de permitir que se cuelguen la medallita de la
regularización extraordinaria de inmigrantes a cambio de que voten a
favor de esa cesión de competencias migratorias a Junts". "Y
si tú, Jose, que retienes el escaño, pero no puedes votar, entregas
el acta, ganaremos un voto más". "Y para sacar
adelante las votaciones, ya nos bastaría con la abstención de
Junts". "No tendría que votar a favor". “Se
abarata la negociación, nosotros ganamos fuerza en el parlamento y
si podemos te ayudamos con los jueces o al menos no te perjudicaremos
más”. Se entiende la jugada, ¿no? No digo que haya ocurrido así.
Se me ha ocurrido. Es una conjetura, pero tiene sentido. Y
claro, el pobre Ábalos en el trullo, pues sin muchas más cartas que
jugar, quizá haya decidido aceptar la oferta. Quizá. Su decisión
tiene además una derivada procesal importante. Ya no le juzgará
el Supremo por el caso Cerdán, el de las mordidas en las
concesiones de obra pública, sino la Audiencia Nacional.
Veremos qué consecuencias tiene eso si es que tiene alguna, tanto
para él como para otro gran desconocido de Sánchez llamado Santos
Cerdán. José
Luis Ábalos ha sido diputado durante siete legislaturas y ha dicho
adiós al Congreso con un mensaje en redes que dice literalmente:
"Siempre he buscado fortalecer la justicia social, la libertad,
la igualdad y el pluralismo como valores supremos". Hombre,
Jose, yo sería más humilde en mi despedida política, sobre todo si
me estoy despidiendo desde la cárcel. ¿Y ahora quién le sustituye?
Pues una tal Ana María González, que es alcaldesa socialista
de la localidad valenciana de Llaurí, condenada por conducir
ebria, que ojo, eso pasa en las mejores familias, pero si ahora
le da por salir de fiesta a doña Ana María para celebrar el escaño
que le acaba de caer, le recomendamos que coja un cabify. Comparecencia
de Puente Y
hoy comparece en el Senado el sucesor de Ábalos al frente del
Ministerio de Transportes, don Óscar Puente, que últimamente
ha dado un giro a su estrategia de dar la cara y se ha puesto a
cancelar entrevistas y es una pena. Nos gustaba ese Puente que se
dejaba entrevistar sin insultarte, aunque acabara propagando
desmentidos mentirosos, pero todo vuelve a su ser. Como decía
Cervantes, en la naturaleza cada ser engendra su semejante, así que
seguramente hoy veamos a don Óscar salir al ataque contra el PP y
bajar al barro, que es su elemento natural. Y
ojo, no debería ser Puente sino su jefe el que compareciera hoy
en el Senado. Pero Pedro ha dicho que él solo comparece en el
Congreso y cuando él quiere y sobre lo que él quiere. No quiere
responder específicamente de la tragedia de Adamuz, sino
también de otros asuntos. Por ejemplo, pues su paso por Davos, lo
que ya sabemos que opina sobre Trump, sus últimos descubrimientos
musicales en Spotify, no sé, mezclar asuntos varios para tratar de
escapar de las responsabilidades de su gobierno en el mantenimiento
de la vía que se rompió y además ha fijado la comparecencia para
el 11 de febrero. A
ver si con suerte para entonces la indignación de las víctimas o la
atención de los medios se ha diluido un poquito. El galgo de
Paiporta ahora es el avestruz de Adamuz. Las tragedias ocurren y
él mira para otro lado. Por cierto, hoy se celebra la misa
funeral en Huelva por las víctimas, la mayoría de las cuales
serán onubenses. Asistirán los reyes don Felipe y doña Letizia y
también Alberto Núñez Feijó, que ya acudió como presidente de la
Xunta al funeral por las víctimas del accidente de Angrois que se
celebró en la catedral de Santiago de Compostela el 29 de julio de
2013 y contó también con la presencia de don Felipe y doña Letizia
y del entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Pero esta vez
en el funeral por las víctimas del segundo accidente más mortífero
en la historia de la alta velocidad no estará el presidente del
Gobierno de España, Pedro Sánchez. Ha mandado en su lugar a
María Jesús Montero, seguramente por miedo a enfrentarse al dolor
de las familias y a su indignación. Ya
se ve que en España no solo se ha degradado el servicio ferroviario,
también el coraje de los presidentes de gobierno. |