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El testimonio de Fidel Sáez, uno de los afectados por la tragedia del Alvia, ha conmocionado a la audiencia del programa 'Herrera en COPE' este viernes. En conversación con Alberto Herrera, Sáez ha ofrecido una profunda lección de vida tras perder a su madre en el accidente, mientras que su hermano, sus dos hijos y un sobrino resultaron heridos. A pesar del inmenso dolor, su mensaje se ha centrado en la importancia de valorar los afectos y "dar amor al prójimo". La familia se dirigía en un viaje a Madrid que prometía ser inolvidable. La madre de Fidel, Natividad, le había regalado a sus tres nietos un viaje para ver el musical de Rey León. Iban acompañados por el hermano de Fidel. "Podíamos haber sido cualquiera de los dos", ha confesado. Viajaban en el primer vagón, justo detrás del maquinista, lo que convierte su supervivencia en "un auténtico milagro", en palabras del propio Fidel. Fidel se enteró de la noticia inicialmente por los medios de comunicación, sin pensar en la gravedad real del suceso. La cruda realidad le golpeó poco después, con la llamada de una policía que se encontraba con su hija. "Me dijo que estaba con mi hija, que no me preocupara, que la habían sacado por la ventanilla y que estaba todo bien", ha relatado. A partir de ahí, se desató una cascada de llamadas de médicos y guardias civiles que le informaban sobre el estado del resto de sus familiares. A su llegada a Córdoba, la familia se distribuyó entre varios centros. Los niños fueron atendidos en el hospital Reina Sofía: su hija, con una fractura con el fémur, fue operada durante la noche; su hijo presenta lesiones en las piernas y su sobrino, heridas en la cara. Mientras, su hermano fue ingresado en la UCI del hospital San Juan de Dios. La peor de las noticias llegó más tarde, cuando les comunicaron que ya estaban identificadas todas las personas fallecidas y que quedaban por rescatar los cuerpos del vagón número 1, que se había desplazado dos kilómetros y medio. Entre ellos estaba su madre, Natividad de la Torre Febrero. "No nos queda otra que aceptar lo que sucede", ha afirmado con entereza. A petición de su hermano, Fidel ha querido compartir la historia de su mamá, Natividad de la Torre Febrero, una mujer que, según sus palabras, estaba "entregada al mundo, entregada a los necesitados, entregada a su familia". Su testimonio busca transformar el dolor en un mensaje positivo: "El testimonio que tú puedes dar de mamá, lo único que puede hacer es que el mundo sea mejor, que sea un poco más consciente de que la vida hay que tomarla de otra manera". Fidel ha concluido su intervención con una reflexión que resuena con fuerza: "Hay que decir más te quiero, aunque suene una frase hecha". Ha lamentado cómo las personas se acostumbran a ver las desgracias de lejos y se enfadan por asuntos triviales. Para él, la vida cambia en un instante y por eso es crucial valorar lo importante: "con las personas que queremos, pues lo que tenemos que hacer es disfrutar de ellas, porque no sabemos cuándo es la última vez". Su mensaje final es una llamada a la acción. Pide "dar más amor y más cariño" y espera que su testimonio sirva para "que la sociedad cambie un poco, seamos un poco más conscientes". Una lección de humanidad surgida de la peor de las tragedias, como la que sucedió en el tren Alvia. |