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A las puertas de la Navidad, el frío llega a España. Se espera que haya un ambiente más fresco del habitual, además de lluvias en gran parte del país, e incluso zonas en las que va a nevar. Es entonces cuando surge una pregunta que se repite en cientos de miles de hogares españoles: ¿es mejor bajar la calefacción por la noche o apagarla del todo? No es lo mismo bajar unos grados el termostato que apagarlo completamente. Y cada decisión, al final, tiene consecuencias que se ven después reflejadas en nuestra factura. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado estos escenarios para saber cuál es realmente la opción que más ahorro genera en calefacción. Durante el día, lo normal en muchas casas es mantener una temperatura de unos 21°C. Sin embargo, cuando llega la noche salimos de casa, el debate siempre es si reducir esa temperatura para que la casa no se destemple o, directamente, quitarla. La OCU ha calculado que bajar la calefacción por la noche y durante las ausencias puede reducir el consumo, especialmente si el aislamiento es mejor. Por ejemplo, si vives en un edificio con aislamiento intermedio y la temperatura exterior ronda los 5°C, mantener la casa a 21°C todo el día y toda la noche implica un mayor consumo. En cambio, si bajas el termostato a 16°C durante nueve horas, el ahorro puede rondar un 8% comparado con mantener siempre la misma temperatura. Ese es el truco que mucha gente usa: reducir el calor cuando no hace falta y subirlo solo cuando se va a estar en casa. El ahorro es real, y se nota en la factura. Pero la OCU va más allá: si en lugar de bajar la temperatura apagas por completo la calefacción, el ahorro puede ser aún mayor. En algunos casos, apagar durante horas, especialmente cuando hay poca gente en casa, puede reducir el gasto hasta en un 67%. La razón es sencilla: la energía necesaria para mantener una casa caliente de manera constante es muy superior a la que se necesita para calentarla de nuevo después de apagarla. Aunque al volver a encenderla hay un pico inicial, en general el gasto total sigue siendo menor que mantenerla caliente todo el tiempo. Esto no significa que apagar siempre sea la mejor opción para todos. Si bien la OCU apunta que "apagarla completamente puede reducir el gasto hasta un 67%" no siempre "es la opción más cómoda" y por eso recuerdan que "ajustar el termostato, en cambio, permite ahorrar sin renunciar tanto al confort". Recuerda que si hay personas mayores o niños pequeños en casa, el confort térmico no se debe sacrificar en exceso. Si la apagas por completo, la casa estará fría al levantarse y puede costar recuperar una temperatura agradable sin gastar de más. Además, la calidad del aislamiento influye mucho. Una vivienda bien aislada conserva mejor la temperatura, lo que significa que recuperar grados cuesta menos energía que en una casa mal aislada. La OCU estima que pasar de un aislamiento bajo a uno medio puede reducir el consumo hasta un 9%, y si el aislamiento es alto, la reducción puede llegar al 17%. Otra recomendación que destaca es aprovechar la tecnología: los termostatos inteligentes permiten programar el encendido y apagado de la calefacción según horarios, evitando mantenerla encendida cuando no es necesario y ajustando la temperatura automáticamente para ahorrar sin perder confort. |