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La
pregunta ahora es, ¿será Extremadura el primer epicentro de una ola
electoral que tendrá réplicas en otras autonomías hasta llegar a
la Moncloa? En Aragón, por ejemplo, podría registrarse otra de esas
réplicas electorales. Y como a Pilar Alegría ahora le viene fatal
ir a elecciones allí con todo el escándalo Salazar salpicando a su
amiga de mesa y mantel, pues se ha adelantado a ofrecer los votos del
socialismo aragonés a Azcón para aprobarle el techo de gasto.
Menudo bandazo este, de negarle el aplauso a Lamban porque el PP le
da un premio póstumo a apoyarle el paso previo a los presupuestos.
Me temo que no están los estrategas de Ferraz en su mejor momento. Me
hago otra pregunta: ¿van a votar los extremeños en clave autonómica
o aprovecharán la cita para ejercer el castigo o para sobre los
escándalos que lastran las siglas del Partido Socialista? A ver, yo
supongo que cada extremeño tendrá sus razones para ir a votar.
Algunos votarán porque les gustan las medidas de un programa, otros
votarán por ideología, otro por simpatía hacia el líder y otros
para que no gane el rival, que esto es muy español y mucho español,
que diría don Mariano. Pero
lo indiscutible es que hay dos partidos, dos, que están haciendo
todo lo posible por nacionalizar la campaña extremeña. Esos
partidos son Vox y PSOE. Abascal y Sánchez se están
involucrando personalmente en los mítines, están comprometiendo su
imagen y eclipsando adrede a sus respectivos candidatos
territoriales. En el caso de Vox, por desconocimiento del candidato y
en el caso del PSOE por procesamiento del candidato. Gallardo, alias
'Aforator', alias 'El niño de la katana', por todas las cabezas que
cortó para intentar aforarse. Bueno, pues como esto es así, el
resultado de las elecciones extremeñas va a servir para medir
legítimamente el liderazgo tanto de Sánchez como de Abascal, porque
son ellos los que están concurriendo al examen. El
Partido Popular, en cambio, tiene otra estrategia porque no necesita
que Feijóo se prodigue a todas horas por Cáceres, Mérida o
Badajoz, aunque lo termine haciendo, porque el PP sí tiene un
discurso autonómico propio y líderes fuertes en todos los
territorios. En Extremadura, la candidata del PP es la presidenta de
la región y, en la encuestas, María Guardiola ronda cerca de la
mayoría absoluta, aunque lo sigue teniendo difícil para alcanzarla.
Claro que no tan difícil como Miguel Ángel Gallardo, que ayer
visitó el hombre un mercadillo de Zafra y la verdad es que las
imágenes parecía el protagonista de un cuento de Charles Dickens
repartiendo claveles rojos a los tenderos, hablándoles del dinamismo
y de “ánimo”, se iba como autoconvenciendo a sí mismo de que sí
se puede. Ojo,
porque el candidato socialista puede estar poniendo en práctica una
técnica revolucionaria que consiste en el voto por pena. Como es el
peor candidato de la historia de la democracia del 78, igual consigue
movilizar la compasión del electorado. Es como el feo del baile que
al final se lleva el beso de la chica mona por una mezcla de
insistencia y compasión. Otro
que aspiraba a robar besos, pero no por pena, sino por acoso, era
Paco Salazar, el asesor áúlico de Pedro Sánchez, el
protegido del presidente, de la vicepresidenta y de la portavoz, con
la que se le vio almorzando como dos buenos amigos de toda la vida. Y
no lo digo yo, lo dijo la propia Pilar Alegría hace solo un mes. El
problema de este caso estriba precisamente en el ámbito personal al
que aludía la ministra portavoz, concretamente en la personalísima
forma que tenía este amigo y protegido vuestro de tratar a sus
subordinadas. Y aquí la dirección del partido más feminista de la
historia no se ha movido hasta que la prensa de izquierdas aireó el
contenido de las denuncias de acoso y las maniobras de Ferraz para
cerrar en falso la crisis. Y, ahora sí, un mes después, con el
escándalo fuera de control y con Pedro cesando a la mano derecha de
Salazar para intentar un cortafuegos, ahora sí Pilar Alegría cambia
radicalmente el tono con el que alude a su viejo amigo Paco. Ni
repulsa absoluta ni absoluta diligencia, ministra, porque acabamos de
oír lo que decía hace un mes solo usted de su compañero de mantel
y acabamos de enterarnos por las propias denunciantes de que ustedes
metieron sus en un cajón durante 5 meses a ver si escampaba. ¿Por
qué? Porque Paco era mucho Paco, era un hombre del presidente. Era
el fontanero del Ayuntamiento de Dos Hermanas, el feudo socialista
donde arrancó la campaña de las primarias en las que Pedro Sánchez
batió a Susana Díaz. ¿Y quién organizó aquel mitin fundacional
en Dos Hermanas? El señor Francisco Salazar, Paco para los amigos
del Peugeot, que lo ficharon inmediatamente para llevárselo a la
Moncloa con Koldo, Ábalo y Cerdán, porque Dios los cría y Pedro
los junta. Y
ayer precisamente Susana Díaz le concedió una entrevista a mi
compañera Pilar García de la Granja en Mediodía COPE donde
explicaba que “cuando algo se comete reiteradamente en distintas
causas es que está fallando gravemente el sistema”. Está
claro el razonamiento de Susana, ¿no? Cuando un error se comete
reiteradamente, no son no son fallos aislados. Es el sistema
entero lo que falla. Y donde Susana dice sistema hay que entender
sanchismo. Ese es el sistema que está en fallo multiorgánico por
una mezcla de corrupción, bloqueo parlamentario y machismo
encubierto. |