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En España, un total de 76 menores de entre 15 y 19 años se quitaron la vida durante el año pasado, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra es la segunda más alta registrada desde el año 2000 y consolida el suicidio como la primera causa externa de muerte entre los adolescentes. Ante esta tendencia al alza, los expertos piden evaluar nuevos planes de prevención, un debate avivado por casos recientes como el de las dos alumnas halladas muertas en Jaén. El psiquiatra y fundador del Teléfono de la Esperanza, Alejandro Rocamora, ha explicado en Mediodía COPE que el suicidio es un fenómeno multidimensional que no puede entenderse con una "mirada corta". Según el experto, aunque el detonante pueda parecer "una cosa nimia para el observador", es en realidad "la gota que colma el vaso", un vaso que ya está lleno por factores sociales, familiares y personales. Por ello, Rocamora insiste en la necesidad de "poner las luces largas" para comprender su complejidad. En el caso de los adolescentes, Rocamora subraya una vulnerabilidad particular: "El desarrollo emocional del adolescente es mucho más intenso, diríamos, que el desarrollo cognitivo". Explica que en esta etapa "las emociones están a flor de piel", mientras que el lóbulo frontal, responsable del razonamiento, "todavía no se ha desarrollado lo suficiente como para realmente contenerlo". Esta disonancia entre la emoción y la capacidad de racionalizar aumenta el riesgo. El psiquiatra también ha señalado el impacto de factores externos como las redes sociales. Considera que el anonimato que ofrecen es un "alto riesgo", ya que "supone que el sujeto puede expresar todo lo que siente y todo lo que tiene sin ningún control". Además, advierte del peligro de que los jóvenes confíen más "en una máquina" que en sus propios padres o profesores. En este sentido, la familia juega un papel clave. Para los padres, Rocamora destaca que lo fundamental es el vínculo y saber preguntar cuando se detecta algo extraño. Las señales de alarma en un adolescente suelen manifestarse como cambios de comportamiento. El experto pone un ejemplo claro: "Cuando hay un cambio de comportamiento, imagina una persona que realmente tiene una baja en rendimiento académico, eso puede ser una señal de alarma". Aunque el foco mediático suele estar en los jóvenes, Rocamora recuerda que las personas mayores de 65 años representan el 30 por 100 de los suicidios, frente al 8-9% del grupo de 15 a 29 años. En este caso, los factores determinantes son otros, como "la soledad", "la depresión" o el "sentirse una carga" en una sociedad que valora la productividad. La atomización de las estructuras familiares agrava esta vulnerabilidad, especialmente a partir de los 80 años. |