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La incidencia media se sitúa actualmente en 112 casos por
cada 100.000 habitantes, una cifra que contrasta con los
12,8 casos registrados por estas mismas fechas el año
pasado. En 2025, el virus se ha adelantado aproximadamente
un mes, lo que rompe por completo la estacionalidad clásica de la
gripe, que solía alcanzar su pico entre enero y febrero. Este adelanto está también relacionado con un factor
estructural: el Sistema de Vigilancia de Infecciones
Respiratorias Agudas (SiVIRA), que desde 2023 alerta sobre
la anticipación de virus respiratorios tras la pandemia por la mayor
movilidad, la pérdida de inmunidad natural y la circulación
simultánea de otros patógenos. La situación es especialmente llamativa en Cataluña, donde los
contagios han aumentado un 85% en solo una semana,
una escalada que la Generalitat ya describió como “inusual para
estas fechas”. Este ascenso ha llevado a la Comisión de
Salud Pública a reunirse este martes con las comunidades
autónomas para consensuar un nuevo protocolo de actuación. Entre las medidas planteadas, destaca la vuelta del uso de
mascarillas, una herramienta que ya recomiendan muchas comunidades,
sobre todo en espacios sanitarios y para personas con síntomas. El
nuevo plan aprobado contempla varios escenarios: Escenarios leves: Recomendación de mascarilla para mayores de seis años con síntomas.Fomento del teletrabajoProhibición temporal para que empleados de residencias con síntomas acudan a su puesto durante cinco días. Escenarios más restrictivos: Mascarilla obligatoria en centros sanitarios.Limitación de aglomeraciones en espacios cerrados. Restricciones de visitas en residencias y hospitales —solo permitidas para pacientes graves Finalmente, el Ministerio de Sanidad ha confirmado que se
recupera la mascarilla obligatoria en centros sanitarios, hospitales
y residencias, una medida que entrará en vigor en los
próximos días y que recuerda a la implantada en enero de 2024
durante el repunte de virus respiratorios. Sanidad insiste en que
este paso pretende proteger a los más vulnerables y
frenar la presión en atención primaria, que ya se encuentra
tensionada en varias autonomías. La preocupación principal es que el pico de contagios podría
llegar en una o dos semanas, es decir, antes de Navidad. Según
explica Leovigildo Ginel, coordinador de
enfermedades respiratorias de la Sociedad Española de Médicos de
Familia, si la curva sigue su trayectoria actual, “el pico será
mayor cuando la población se mueva y se reúna”. Esto implica que muchas personas llegarán a las cenas y comidas
navideñas ya contagiadas, lo que podría multiplicar la transmisión
durante las reuniones familiares. En años anteriores, el pico
coincidía con las propias fiestas o se producía justo después,
pero este año todo indica que la presión asistencial se
adelantará también. Este adelanto no es un fenómeno nuevo. Según el médico de
familia Antonio Sainz, el virus de la gripe sufre
pequeñas mutaciones cada año, pero “cada cinco años suele tener
una mutación mayor”. En 2025, esa mutación corresponde a la
variante K, una forma de la gripe A que se
caracteriza por ser más contagiosa y por presentar una
transmisibilidad un 30% superior a la de temporadas
previas. Además, los laboratorios del Centro Nacional de Microbiología
han detectado que esta variante se está imponiendo claramente en las
muestras analizadas desde octubre. La variante afecta ligeramente a
la eficacia de las vacunas, “algo menos efectivas que en un año
sin mutación mayor”, explica Sainz, aunque siguen siendo una
herramienta fundamental. La vacunación, clave para evitar enfermedades graves. Los especialistas insisten en que la prioridad de la vacunación
no es tanto frenar la transmisión como evitar formas graves de la
enfermedad, sobre todo en: Personas mayoresNiñosGrupos de riesgo y pacientes con patologías previas “Vacunamos para proteger contra la enfermedad grave”, subraya
Sainz, quien recuerda que la población fuera de los grupos de riesgo
no tiene la misma necesidad de vacunarse. Aun así, Sanidad insiste
en que la vacunación sigue siendo “la mejor herramienta” para
reducir hospitalizaciones y complicaciones severas, especialmente
ante una variante más transmisiva. Con la epidemia ya declarada y las medidas aprobadas, España
afronta unas Navidades en las que la mascarilla vuelve a formar parte
del día a día, al menos en entornos sanitarios y residencias. Las
autoridades sanitarias piden prudencia, vacunación en los grupos
vulnerables y responsabilidad personal para evitar un repunte aún
mayor de casos. |