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La
noticia, no por esperada dejaba de ser sorprendente, dejaba a toda
España con un sinfín de preguntas. Hablamos del ingreso en prisión
de Ábalos y de Koldo García, decretado por el juez Puente como
medida de prisión provisional. Como
decíamos, era una noticia, en la medida de lo posible, bastante
esperada, pero sigue siendo tremendamente impactante. Porque estamos
hablando de que José Luis Ábalos era el número dos del número
uno, esto es, de Pedro Sánchez, exministro de su gobierno y,
también, secretario de organización del partido. Además,
Ábalos es un diputado en activo y, como alude brillantemente Jorge
Bustos, evidencia que Pedro Sánchez es el presidente de las primeras
veces, al ser esta una situación bastante inusual. Sea
como sea, Ábalos y su socio, Koldo García, han pasado su primera
noche en prisión, en Soto del Real, donde ingresaban después de la
orden del juez emitida desde el Tribunal Supremo. Y si bien se trata
de una cárcel de 'cerebritis', al haber pasado por ella Rodrigo
Rato, Bárcenas o, el último, Santos Cerdán, no deja de ser un
lugar en donde es preferible no estar. Pero,
¿cómo es realmente esta prisión. Es lo que preguntamos en 'La
Tarde' a Joaquín Leiva, funcionario de prisiones y portavoz de la
Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones
Penitenciarias. Al
ser una prisión en la que han ingresado rostros muy famosos de
nuestra patria, uno suele escuchar que Soto del Real es una cárcel
de cierto lujo y, de todas las que hay en España, la más deseable
para estar. Sin embargo, esto parece estar lejos de la realidad. “Hablabais
de prisiones de lujo, a mí es un concepto que no me gusta porque
Soto tiene instalaciones
modernas,
que lo que tienen son unas infraestructuras acorde a lo que es
nuestro sistema penitenciario, nuestro sistema punitivo que está
basado en la reeducación
de la reservación” empezaba diciendo. “Y
son necesarias estas instalaciones deportivas, no son
recreativas, para la realización de este tipo de actividades que
al final no dejan de ser muy dirigidas y muy regladas”
confesaba este funcionario.
Dicho
lo cual, él contaba que cuentan en algunas habitaciones con
televisión y tienen, además, un economato. “Pueden
adquirir pues tabaco, café, algo de bollería y pueden hacer un
gasto máximo de 100 € por semana.
Pero a su vez también se les permite que a través de estos
servicios de de economato, compren productos un poquito más caros,
como puede ser una televisor
o un ventilador
en el caso de de verano” contaba. En
cuanto a las televisiones, explicaba, “no
se va a comprar un televisor de 60 pulgadas. Son televisores que van
medidos, televisores máximos de 24
pulgadas,
que además tienen cortadas ciertas conexiones al exterior, no tienen
dispositivos, no entra USB, en fin, tienen que cumplir unos ciertos
parámetros de seguridad”
explicaba. Este
funcionario contaba que estas primeras 24 horas en prisión sirven
como un momento de adaptación y que, a partir del reconocimiento
médico, se les asigna módulos. Pero, ¿en cuáles podrían estar
estos dos reclusos? “Por
el perfil que se les presupone, todo hace pensar que pueden ir a un
módulo de características similares a lo que son los módulos
de respeto, módulos de baja conflictividad.
Pero eso se decidirá una vez que se analicen las circunstancias
individuales de cada uno” contaba.
Dice
que, en esos módulos, se tiende a forjar buenas relaciones con el
resto de presos. “No suele haber problemas y suele haber buen
relación entre entre ellos. Además, en estos módulos de baja
conflictividad, una de las cosas que se mide precisamente es esa
ausencia de conflictividad para poder estar dentro de esos módulos a
ninguna de las partes interesa enfrentar” decía. |