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El Papa Francisco estaba más contento cuando saludó a Melania Trump que a su esposo. Y a las imágenes me remito.
Cuando en 2014 Barack Obama y Francisco posaron durante su primer encuentro, había más cordialidad en el ambiente. Es un hecho difícil de refutar.
Pero el Papa es tan mortal como usted y no conecta por igual con el resto de los mortales.
Y Donald, el pobre Donald, por el estilo.
Ahora que estamos más atentos al gesto que a la palabra, medio mundo habla de los ''desplantes'' de Melania que al menos en dos ocasiones, en las últimas horas
y en público, le ha dejado saber a su marido que es preferible que no le tome la mano.
A mí, me da igual. Yo, con mi mujer de mano y a toda hora si fuere posible.
Prefiero contarles esto otro: un chico angolano de 25 años se ha montado un buen negocio, tres veces al año camina de Lisboa a Fátima para cumplir las promesas de los que le paguen 2.500 euros por la peregrinación; 250 euros por oración del rosario y 25 euros por la ofrenda de una vela.
Cuando hace un tiempo leí que una aplicación permitía orar como quien dice por control remoto, me quedé de piedra. Porque si bien se mira, el ejercicio de la oración es algo tan personal que no debería contar con intermediario alguno.
Ahora aparece este emprendedor, que dice ser católico practicante. El periódico El País, que trae la historia, no precisa si Carlos, que así se llama el chico, acepta todo tipo de tarjetas de crédito.
A este paso, terminaré como la mujer de Lot y sin poder hacer este programa. Entre tanto, muy buenas noches tengan todos! via Knit |