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Isaías capítulo 5 presenta el “Cantar del Amado a Su Viña”. El Amado es Dios y Su Viña es Israel. El cantar expresa la decepción de Dios con Israel. Muestra de qué manera Dios tuvo cuidados y acciones con Israel, cuidados de todo tipo. El asunto central del cantar no son los cuidados de Dios ni el mismo pueblo de Israel, sino que lo más resaltado es la EXPECTATIVA DE DIOS. El cantar expresa algo que nunca entendió Israel: que de cada acción de Dios, cada milagro, cada victoria concedida, cada profeta otorgado, cada rey concedido tenía por objetivo obtener un beneficio. Dios buscaba obtener algo que nunca obtuvo.
Isaías 5:4 dice: “¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?”.
El evangelio de Dios fue diseñado en función de las expectativas del Padre.
Ø Somos vistos por Dios en función de Sus expectativas.
Ø Darle a Dios lo que nos parece que Él espera, no tiene ningún sentido. Eso sólo produce decepción.
Ø Todo camino de madurez comienza entendiendo más cuáles son los resultados que se esperan de parte de Dios en nuestras vidas.
Ø Hay recompensa para nosotros en esa respuesta, pero el centro es el Padre.
Ø Fruto es acción, palabra, pensamientos, etc. Pero el secreto es la naturaleza.
Una viña de la cual se esperan frutos con genética puntual, es una viña que produce vino. No puede ser cualquier fruto: debe tener el sello de Cristo mismo.
Debo anhelar expresar el fruto del Espíritu en mi vida, porque es lo que dará sentido a toda mi vida y al evangelio.
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