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La madurez espiritual verdadera es un camino que nos conduce a la expresión en el tiempo de las verdades eternas. Nos ha sido dada la participación en la edificación y manifestación de la Iglesia del Señor.
Esa Iglesia Eterna es perfecta, gloriosa y poderosa. Luego tenemos las expresiones locales y temporales de la Iglesia. Tal como lo vemos en Apocalípsis, las expresiones temporales de la Iglesia de Jesucristo, es decir, “las iglesias”, pueden presentar imperfecciones. Esas imperfecciones temporales responden a la naturaleza del hombre natural, pero eso no hace menos perfecta a La Iglesia.
Esto es importante, ya que nos lleva a entender más y más lo que significa madurar espiritualmente. Madurez espiritual verdadera es expresar a la Iglesia Eterna en nuestros días. Eso nos provoca a una amplia gama de principios y desafíos.
· La madures espiritual es un asunto corporativo.
· Madurar nos requiere entrelazados y vinculados a otros.
· La responsabilidad de la madurez es personal, pero el objetivo es corporativo.
Cuando vemos nuestras propias vidas como parte de un TODO en el diseño de Dios, se abre delante nuestro un nuevo panorama de madurez. Esa visión gobernará nuestras vidas hasta llevarnos a una verdadera madurez.
Si vemos nuestras vidas desde una perspectiva individualista y personalista, tendremos allí nuestro mayor límite de la madurez. Somos, lo que somos en La Iglesia del Señor.
1 Corintios 3:10-15 dice: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. (11) Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (12) Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, (13) la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. (14) Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (15) Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”.
Es claro que la madurez espiritual es resultado de una construcción en nuestras almas. Responde a lo perfecto de la vida espiritual expresándose en nuestras almas.
Algunos principios sobre la madurez espiritual:
· El diseño de La Iglesia es uno.
· El fundamento es Cristo mismo.
· Todo cristiano tiene la responsabilidad de sobreedificar esa única realidad en sus propias almas.
· Toda acción y decisión es material que se suma a nuestra sobre edificación.
· La verdadera madurez nos lleva a edificar nuestras almas con materiales eternos.
· Todo lo que edificamos con materiales humanos, naturales y corruptibles, es lo que nos retrasa y distrae. Todo aquello tiene un solo fin: ser quemado.
· Las acciones, pensamientos, palabras, decisiones y reacciones que provienen de la vida del Espíritu, tendrán verdadero valor, porque son los que nos llevan a expresar la excelencia y gloria de La Iglesia del Señor.
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