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En el país, alrededor del 75% de las empleadas domésticas trabaja en la informalidad, lo que se traduce en condiciones de trabajo indignas y el incumplimiento de los derechos de un rubro que está integrado casi en su totalidad por mujeres. Este porcentaje escandaloso plantea varios interrogantes: ¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Por qué hasta ahora no se logró reducir sustancialmente los niveles de informalidad? Y más importante aún, qué salidas posibles hay a esto. En 2003 en la Argentina se puso el problema sobre la mesa y se lanzó una campaña, y en 2013 se estableció el régimen especial de contrato de trabajo para la contratación de casas particulares. Pero aunque significaron importantes avances, todavía es una minoría la que accede a esos derechos. |