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Don Bosco decía: “caminando con los pies en la tierra, pero con la mirada y el corazón en el cielo”. Evitar los dos extremos:
a) no enfrentar mi realidad (mi lugar y mi tiempo) que Dios mismo me pide que abrace o
b) de experimentar mi realidad cotidiana sin la alegría de descubrir a Jesucristo en ella.
¿Cómo lograr este balance?
Descubrir mi tendencia. ¿Soy de los que tienen los pies en la tierra, pero se olvidan de poner el corazón en el cielo? ¿O soy de los que tienen más el corazón en el cielo pero les cuesta vivir con los pies en la tierra?
1. Si me cuesta hacerme cargo de mi realidad > mirarla como MI CAMPO DE ACCIÓN y decir: “Voy Señor voy” (San Carlos Borromeo)
2. Si me cuesta ver a Cristo PRESENTE en mi vida cotidiana > descubrirlo detrás de todo y decir: “Tu estas escondido aquí”. (Is.45,15) |